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El otoño en Vancouver.

jueves, 10 de mayo de 2018

Mayo: HAMLET, de William Shakespeare


 
(Parlamento de la escena III del tercer acto)

Sale Hamlet, que lo ha estado observando, de detrás de la cortina y se acerca a él, puñal en mano.

Hamlet: Ahora puedo hacerlo… (se acerca a Claudio por detrás, levanta el puñal) Pero está rezando. Si lo hago ahora, irá derecho al cielo… ¿y qué venganza sería esa? ¡El infame mata a mi padre y yo, su único hijo, lo mando al cielo! ¡Al cielo! Eso sería recompensa y no venganza. Cometió pecado mortal asesinando a mi padre. Luego, perpetró tantas ofensas contra la Religión como flores hay en el mes de mayo. Nadie, excepto Dios, conoce el verdadero estado de su alma; pero sus muchos pecados me hacen pensar que la balanza se ha inclinado en su contra. ¿Será entonces venganza matarlo cuando está purgando el alma, en estado inmejorable para embarcarse en su último viaje? No.

Aguardaré una oportunidad más favorable. Cuando esté borracho, o dormido, o blasfemando destem- plado por la ira… o yaciendo en los brazos del placer incestuoso. Cuando no tenga la más mínima posibilidad de salvarse. Entonces le pondré la zancadilla, y su alma maldita se precipitará a las tenebrosidades del infierno dando inútiles coces al cielo. Mi madre espera… (A Claudio) El remedio que te receto… prolongar tu agonía.

 Se va Hamlet.


William Shakespeare (Inglaterra, 1564-1616).
 
(Versión al español de José María Ruano de la Haza). 
Las ilustraciones corresponden a una puesta en escena de Hamlet por la Royal Shakespeare Company.

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