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Vancouver: sol de verano al atardecer en English Bay.

sábado, 31 de marzo de 2018

Nieve: LA GENTE DE JULY, de Nadine Gordimer

"Podía haber abierto los ojos sobre la nieve (...): Canadá. Después de cinco años ya estarían establecidos allí."
 
(Fragmento)
 
Ella salió y se puso a mirar aquella cabaña concreta, sin techo, oculta por los árboles invasores, como la madriguera de algún animal que hubiera desaparecido. El lugar parecía igual que cuando estaba allí el vehículo. En la cama el hombre echó un vistazo a su reloj, mas ella sabía que allí el suyo era algo inútil; pero con la profunda y lívida luz que fluía sobre el bush desde un sol poniente bajo un cielo entintado y tormentoso no pudo evitar un sentimiento de agonizante alerta. El día terminaba. Miró hacia el bush; su medida patética, un gato ante el agujero de un ratón, ante la inmensidad.
 
Cuando él cerró los ojos vio la abertura de la cabaña como la forma blanca de la llama de un soplete. Podía haber abierto los ojos sobre la nieve, nieve y la desmañada seguridad de las bien arrojadas figuras en ropas de colores vivos: Canadá. Después de cinco años ya estarían establecidos allí. Músculo tras músculo, todo su cuerpo grande y sus miembros se tensó alrededor de él con una llave estranguladora. Si no hubiera sido por ella; no podía recordar lo que él quería hacer realmente, quedarse o irse, pero ella había tenido una voluntad que había doblegado la suya, estaba dividido y a la vez unido, como las higueras salvajes del bush a la vez rompen y entrelazan a las rocas. Tomó bruscamente el aparato de radio e hizo girar el botón a través de las endemoniadas furias, a través de las chisporroteantes selvas de rugidos, del agudo lamento de los monstruos en las siseantes profundidades del océano.
 
- ¡Por Cristo!
 
Ella había vuelto y estaba de pie a su lado. Redujo el volumen y siguió buscando con el botón.
 
- No hay nada. Lo único que haces es gastar las pilas.
 
Dio al botón rápidamente, formando un crescendo, ya fuera por equivocación o por malicia -la cabeza de ella se irguió con rapidez-, antes de dejar el aparato.


Nadine Gordimer (Sudáfrica, 1923-2014). Obtuvo el premio Nobel en 1991.
 
(Traducido al español por Barbara McShane y Javier Alfaya).

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