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Vancouver, primavera en el puente Burrard, el más antiguo de la ciudad.

jueves, 11 de agosto de 2016

Canícula: LAS FLORES DEL MAL, de Charles Baudelaire

"Estación de ensueño, en que la Musa se engancha durante un día entero al badajo de una campana."

IX

(Fragmento)
 
Era, sobre todo, en verano, cuando los plomos de los techados se fundían
Cuando aquellos grandes muros ennegrecidos en tristeza abundaban,
Cuando la canícula o el brumoso otoño,
Irradiaban los cielos con su fuego monótono,
Y hacían adormecer, en los esbeltos torreones,
Los vocingleros gavilanes, terror de los blancos pichones;
Estación de ensueño, en que la Musa se engancha
Durante un día entero al badajo de una campana;
Donde la Melancolía, al mediodía, cuando todo duerme,
El mentón en la mano, al fondo del corredor,
-La pupila más negra y más azul que la de la Religiosa
De la que cada uno sabe la historia obscena y dolorosa-,
Arrastra un pie fatigado por precoces molestias,
Y su frente humedece aún la languidez de sus noches.
 
 


Charles Baudelaire (Francia, 1821-1867)

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