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miércoles, 2 de octubre de 2013

Exilio: EL EXILIO, de Víctor Hugo

"Se puede arrancar un árbol de raíz, no se arrancará el día del cielo. Mañana, la aurora."
 
(Fragmento)
 
II

El exilio es la desnudez del derecho. Nada más terrible. ¿Para quién? ¿Para aquel que sufre el exilio? No, para aquel que lo inflige. El suplicio se vuelve y muerde al verdugo. Un soñador que se pasea solo sobre la arena; un desierto en torno de un meditabundo; una cabeza vieja y tranquila en torno de la cual giran las aves de la tempestad, atónitas; la asiduidad de un filósofo al alba tranquilizadora de la mañana; Dios tomado por testigo, de tiempo en tiempo, en presencia de peñascos y árboles; una caña que no solamente piensa, sino medita; cabellos que de negros se tornan grises y de grises se vuelven blancos en la soledad; un hombre que siente, cada vez más, que se convierte en una sombra; el largo pasar de los años sobre aquel que está ausente, pero que no está muerto; la pesadumbre de este desheredado, la nostalgia de este inocente: nada más redituable para los malhechores coronados. Hagan lo que hagan los momentáneos todopoderosos, el fondo eterno se les resiste. Ellos no tienen más que la superficie de la certeza. El fondo pertenece a los pensadores. Se exilia a un hombre. Sea; ¿y después? Se puede arrancar un árbol de raíz, no se arrancará el día del cielo. Mañana, la aurora.
 
 
Víctor Hugo (Francia, 1802-1885)
 
Es posible escuchar el texto completo en un audio de cuatro partes en descargacultura.unam.mx

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