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Vancouver, primavera en el puente Burrard, el más antiguo de la ciudad.

martes, 19 de julio de 2016

Canícula: DESCRIPCIÓN DEL ARDOR CANICULAR..., de Francisco de Quevedo

"Bébese sin piedad la sed del día en las fuentes y arroyos, y en los ríos la risa y el cristal y la armonía."


Descripción del ardor canicular que respeta el llanto enamorado y no lo enjuga
 
Ya la insana Canícula, ladrando
llamas, cuece las mieses, y, en hervores
de frenética luz, los labradores
ven a Proción los campos abrasando.
 
El piélago encendido está exhalando
al sol humos en traje de vapores;
y, en el cuerpo, la sangre y los humores
discurren sediciosos fulminando.
 
Bébese sin piedad la sed del día
en las fuentes y arroyos, y en los ríos
la risa y el cristal y la armonía.
 
Sólo del llanto de los ojos míos
no tiene el Can Mayor hidropesía,
respetando el tributo a tus desvíos.
 
 
Francisco de Quevedo (España, 1580-1645) 

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