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Vancouver, luz de agosto en English Bay.

jueves, 6 de junio de 2013

Vampiros: A UN RETRATO, de Octavio Paz

al pintor Juan Soriano

No suena el viento,
dormido allá en sus cuevas
y en lo alto se ha detenido el cielo
con sus estrellas y sus sombras.
Entre nubes de yeso arde la luna.
El vampiro de boca sonrosada,
arpista del infierno, abre las alas.
Hora paralizada, suspendida
entre un abismo y otro.
           
Y las cosas despiertan, vueltas sobre sí mismas,
y se incorporan en silencio,
con el horror y la delicia
que su ser verdadero les infunde.
Y despiertan los ángeles de almendra,
los ángeles de fuego de artificio
y el nahual y el coyote y el aullido,
las animas en pena que se bañan
en las heladas playas del infierno,
y la niña que danza y la que duerme
en una caja de cartón con flores.
           
Por amarillos escoltada
una joven avanza, se detiene.
El terciopelo y el durazno
Se alían en su vestido.
Los pálidos reflejos de su pelo
son el otoño sobre un río.
Sol desolado en un desierto pasillo
¿a quién espera, de quién huye,
indecisa entre el terror y el deseo?
¿Vio brotar al inmundo de su espejo?
¿Se enrosco entre sus muslos la serpiente?
           
Vaga por los espacios amarillos
como una lenta pluma de esplendor y desdicha.
Se detiene al borde de un latido, quieta.
No respiran, no brillan
en su pecho de espuma
las cuentas del collar, fulgor quebrado.
Algo mira o la mira.
Atrás, la puerta calla.
El muro resplandece con fatigadas luces.
 
 
Octavio Paz (México, 1914-1998)
 
* Sobre este retrato de Elena Garro, escribió Enrique Krause: "Y, en efecto, allí está como debió de ser, una belleza áurea, enigmática y cerebral. Sentada en una terraza, tras ella se advierte una puerta cerrada, acaso la misma que -como evocaba Soriano- se cerró muchas noches para Octavio Paz. Su poema sobre este retrato (A un retrato) fluye entre imágenes de ternura y deseo y toques de amenaza, casi de horror."

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