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sábado, 18 de mayo de 2013

Carlos Fuentes sobre el vanguardismo de Julio Cortázar


La pasión amorosa no puede ser nombrada: es olida, tocada, besada, penetrada, soñada. El sueño, como el amor, es unidad sin palabras: "... en el sueño... en la contradicción abolida sin esfuerzo..." Pero el sueño no se puede representar en la vigilia: "Hablando de los sueños, nos dimos cuenta casi al mismo tiempo que ciertas estructuras soñadas serían formas corrientes de la locura a poco que continuaran en la vigilia. Soñando nos es dado ejercitar gratis nuestra aptitud para la locura. Sospechamos al mismo tiempo que toda locura es un sueño que se fija".
 
Termina el acto de amor y lo destruye la palabra. Termina el acto de soñar y lo destruye la razón. La palabra y la razón asesinan la unidad, restablecen la contradicción. Entonces se escriben novelas con las armas del enemigo: la palabra y la razón. Se escribe Rayuela.
 
Gran maestro contemporáneo de las ars combinatorias, Julio Cortázar ha escrito una novela fiel a la convicción profunda del autor: "Aparte de nuestros destinos individuales, somos parte de figuras que desconocemos." Con Octavio Paz y Luis Buñuel, Julio Cortázar representa hoy la vanguardia de la contemporaneidad hispanoamericana. Con Paz, comparte la tensión incandescente del instante como punto supremo de la marea temporal. Con Buñuel, comparte la visión de la libertad como el aura del deseo permanente, de la insatisfacción desautorizada y, por ello, revolucionaria.


Carlos Fuentes en La nueva novela hispanoamericana (1969)
 
La ilustración corresponde a una fotografía de Julio Cortázar, Carlos Fuentes y Luis Buñuel.

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