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Vancouver: atardecer en English Bay.

sábado, 23 de febrero de 2019

Tu boca: IDILIOS, de Mosco de Siracusa

"¡El veneno, oh Bión, ha ido hasta tu boca! (...) ¿Cómo ha llegado hasta tus labios sin endulzarse?"

III: Epitafio de Bión
 
(Fragmento)

Comenzad, Musas sicilianas, comenzad el canto fúnebre.

¡ Ay, ay! En el jardín han perecido las malvas y el apio verdeante y el aneto florido y rizado; pero renacerán y vivirán otro año, ¡en tanto que nosotros, por muy grandes, fuertes y sabios que podamos ser, una vez muertos, dormimos un largo sueño sin fin y sin despertar, oscurecidos en la tierra hueca! Y también serás tú encerrado en el silencio de la tierra. Place a las Musas, por cierto, que la rana cante siempre; pero no envidio, porque no es agradable su canto.

Comenzad, Musas sicilianas, comenzad el canto fúnebre.

¡El veneno, oh Bión, ha ido hasta tu boca; has probado el veneno! ¿Cómo ha llegado hasta tus labios sin endulzarse? ¿Qué hombre cruel ha podido mezclarlo y ofrecértelo sin escuchar tus cantos?

Comenzad, Musas sicilianas, comenzad el canto fúnebre.

Mosco de Siracusa
(Poeta griego nacido en Siracusa, Sicilia, hoy Italia, en el siglo II a. de C.)
 
La ilustración corresponde al monumento a la muerte de Adonis que se encuentra en el museo Gregoriano.
El poeta Bión, a quien está dedicado este epitafio, escribió Idilio a la muerte de Adonis.

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