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martes, 25 de abril de 2017

Carnaval: FAUSTO, de J. W.von Goethe

"Entretanto, sea como fuere, celebremos con más alegría que nunca el bullicioso carnaval."

(Fragmento)

El Emperador: Esos los dejo para ti. ¿Para qué pueden servir las tinieblas? Si alguna cosa tiene valor, muéstrelo a la luz del sol. ¿Quién distingue lo suficiente al bribón en la noche oscura? Negras son las vacas, como pardos son los gatos. Maneja tu arado, y labrando la tierra, saca a luz esas jarras llenas de oro que están ahí abajo.
 
Mefistófeles: Empuña el azadón y la pala; cava tú mismo. El trabajo de campesino te va a engrandecer, y del suelo surgirá un rebaño de becerros de oro. Entonces, sin reparo alguno, con embeleso podrás engalanarte a ti mismo y engalanar a tu amada. Una pedrería radiante de color y luz da realce tanto a la belleza como a la majestad.
 
El Emperador: Pues ¡al momento! ¡al momento! ¿Hasta cuándo hay que esperar?
 
El Astrólogo (Como antes): Modera, Señor, tan apremiante anhelo. Deja pasar primero la abigarrada fiesta. Un ánimo distraído no nos conduce al fin propuesto. Ante todo, es menester purificarnos en el recogimiento, merecer lo inferior por medio de lo superior. Quien quiera el bien, empiece por ser bueno; quien ansíe el gozo, aquiete su sangre; quien apetezca vino, estruje racimos maduros; quien milagros espere, fortalezca su fe.
 
El Emperador: Pasemos, pues, el tiempo en medio del regocijo y en muy buena hora, llegue el miércoles de ceniza. Entretanto, sea como fuere, celebremos con más alegría que nunca el bullicioso carnaval.

(Toque de trompetas. Se van.)
 
 
Johann Wolfgang von Goethe (Alemania, 1749-1832).

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