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viernes, 10 de marzo de 2017

Carnaval: LAS ISLAS DE LA IMPRUDENCIA, de Robert Graves

 
(Fragmento del capítulo 6: Lo que acaeció en Paita)
 
El vicario volvió a su breviario, el coronel a su botella y todo volvió a estar tranquilo. Pero menos de media hora más tarde, se organizó un nuevo alboroto. Sucedió que el ordenanza de don Diego de Barreto llevaba un ramillete de cintas de colores y una imagen de seda prendidas del sombrero, y otro gran ramillete en el pecho. El coronel salió repentinamente de una cabina y, asestándole una patada, le preguntó:
 
– Dime, borrico ¿quién es el borracho de tu amo y cuándo te montará para ir contigo al mercado con los nabos?
 
El soldado, cogido de sorpresa, se volvió para vengarse, pero cuando reconoció al coronel, contestó con suma cortesía:
 
– Si place a su señoría, soy Juan de la Roca, el ordenanza del alférez Diego de Barreto, a las órdenes de su señoría.
 
– ¿Y te dijo el noble alférez que te convirtieras en bufón para vergüenza de tu compañía con ese atuendo ridículo en contra de las normas establecidas?
 
– Sí, vuestra señoría, tengo su plena autorización; no me habría atrevido de lo contrario. Sabed que hoy es el día de San José, y que yo soy de San José, más allá de Cherrepé, donde todo hijo leal lleva las mismas galas por amor de nuestro patrono.
 
– ¡De todos los santos del calendario –vociferó el coronel arrancando las cintas y pisoteándolas– el vuestro me es el más repugnante, a mí y a cualquier hombre de honor! ¿No oíste nunca de cómo desairó a Nuestra Señora cuando ella estaba preñada y tenía antojo de cerezas? Que no vuelva a atraparte nunca otra vez disfrazado, campesino, a no ser en martes de carnaval, y entretanto... –aquí levantó su bastón– toma esto y esto y esto como recordatorio.


Robert Graves (Inglaterra, 1895-1985)

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