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Vancouver, luz de agosto en English Bay.

domingo, 13 de abril de 2014

Luna roja: EL BESO, de Anton Chéjov

 
(Fragmento)

En la otra orilla todo el cielo estaba cubierto de un tinte purpúreo. Empezaba a salir la luna; dos mujeres, hablando en voz alta, caminaban por una huerta y arrancaban hojas de repollo; detrás de las huertas se adivinaban las negras siluetas de algunas isbas… En la orilla por la que él caminaba, todo tenía el mismo aspecto que en el mes de mayo: el sendero, los arbustos, los sauces inclinados sobre las aguas… pero ya no se oía el canto de aquel valeroso ruiseñor ni olía a álamo y a hierba fresca.
 
Al llegar al jardín, Riabóvich se quedó mirando el portón. En el interior todo era oscuridad y silencio… Sólo se veían los blancos troncos de los abedules más próximos y un fragmento de la avenida; todo lo demás se había fundido en una masa negra. Riabóvich aguzó el oído y la vista, pero al cabo de un cuarto de hora, al no escuchar ningún sonido ni vislumbrar ninguna luz, se dio la vuelta…
 
Se acercó al río. La caseta de baño del general y algunas toallas colgadas del pretil del puentecillo destacaban como manchas blancas… Se inclinó sobre el puente y pasó la mano por una toalla áspera y fría. Miró las aguas… El río fluía de prisa, dejando un leve rumor junto a los pilotes de la caseta de baño. Una luna roja se reflejaba en la orilla izquierda; algunas pequeñas olas atravesaban su reflejo, lo estiraban y lo quebraban en pedazos, como si quisieran llevárselo…
 
 
Anton Chéjov (Rusia, 1860-1904) 

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