.

.
Vancouver, luz de agosto en English Bay.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Páginas ajenas: CAMINO A BAJÁN, de Jean Meyer

 
(Fragmentos)

Uno se ilusiona en cuanto al deseo de libertad. No es una necesidad fisiológica. No llega como la primavera o las aguas. Hay que inventarlo para tenerlo. Éstos –enseñó a los soldados– lo inventarán dentro de unos días ¿o unos años? Por lo pronto están muy felices de seguir recibiendo órdenes”. (Página 31)
...

Con 2,000 hombres y seis cañones Mercado marchó sobre San Blas con una oficialidad de sacerdotes y monjes: fray Mariano Cuellar, capellán militar; el reverendo padre Juan José Moya, del convento de San Francisco de Guadalajara; fray José Domínguez, de Acaponeta, y los hermanos Cornejo, Orozco, Pérez. Parecía más una peregrinación que un ejército, ya que era seguido por una multitud de mujeres, niños y ancianos que salían del bosque y del manglar. Fray Quinteros y el padre Flores hicieron jurar la independencia en Santiago y en Acaponeta. El cura Ignacio Aguilar mandó colgar durante cuatro horas a Pablo Pérez “el Cohetero”, por blasfemo, contra la independencia. Luego el cura, en calidad de subdelegado nombrado por Hermosillo, ganó Sentispac y Acaponeta para la causa insurgente, a “la defensa más racional y más justa de la amada Patria”. (Sobre la marcha de José María Mercado rumbo a San Blas, página 71)
...

En la Nueva España no queda más que el ejército. Del ejército proceden y procederán todos cuantos se glorian de ser capaces de sacar el carro del atolladero en que está hundido. La situación se torna entonces peligrosa también para ellos. Es bien sabido que tampoco las tropas pueden llevar el carro más lejos que los demás. Parece darse aquí, desde los tiempos antiguos, desde Mario y Sila, un constante relevo; caso por caso, se registra la dilapidación de un crédito de fe, de buena voluntad o simplemente de vitalidad. Usted oyó, querido amigo, podemos en este instante proclamar la independencia de esa América que tanto quiero, y proclamarnos dictador o Cesar, pero… acuérdese de lo que escribió Suetonio o mejor Tácito. (Reflexiones de Félix María Calleja, página 177)
...

 
“Solo, me encuentro solo, haciendo el recuento de esos instantes, sin pruebas, sin testigo. Testigo soy yo, historiador soy yo. Yo soy la prueba. Yo descubro el sentido de las cosas sin sentido, yo leo escrituras ilegibles en ese instante en el cual las palabras pierden sentido. No hay más palabras distintas para ayer y para hoy. Todo es presente”. (Monólogo de Miguel Hidalgo, página 193)


Jean Meyer (Francés nacionalizado mexicano; 1942)
 
La ilustración corresponde a la captura de Miguel Hidalgo en Acatita de Baján. Litografía de Michaud del siglo XIX, que se encuentra en el Museo Nacional de Historia.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario