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Vancouver, luz de agosto en English Bay.

martes, 3 de enero de 2012

Salvador Novo y el año nuevo


Era una costumbre de Salvador Novo enviar a su allegados un soneto alusivo al año por comenzar. Dio principio a esa tradición en 1955 y la mantuvo de manera constante hasta 1971, cuando ya se encontraba muy enfermo. Por alguna extraña razón aparecen publicados sólo catorce de ellos, que comprenden de 1955 a 1968. Este es el soneto correspondiente a 1958:

¿Cuántos veremos más, soles ardientes
nuestras horas regir, y hacia un ocaso
-¡tan parecido al alba!- nuestro paso
llevar a cuántas más noches silentes?

¿Acaso nos reserva sus presentes
mejores el futuro? ¿Cuáles brazos
aguardarán los nuestros -dulces lazos,
reposo al fin o dádivas fervientes?

El alma que interroga y adivina
lo sabe bien: el astro que florece
en ceniza de pétalos germina.

Añora. Espera. Apenas la estremece
el milagro de un año que termina
y el prodigio de un día que amanece.

El soneto dedicado al año siguiente, 1959, culminaba con este terceto:

Ya nace un año más -niño desnudo.
Que los catorce versos del soneto
vistan su cuerpo y sírvanle de escudo.

Existen dos versiones del que escribiera para recibir 1962, una de ellas principia diciendo "De pulcra rosa pétalo vencido", que seguramente decidió modificar después por:

Rosa del aire: pétalo vencido
ronda en el mar del tiempo sin arena;
caricia, sed, espuma, gloria, pena;
breve fulgor del astro presentido.

En el de 1968 se percibe una tristeza que no tenían los anteriores. Este es el cuarteto inicial:

En las catorce redes del soneto,
año tras año, penas y alegrías
urdí, con hilo tenue de los días,
a su apagado sístole sujeto.

Que después acentúa el tono melancólico en sus tercetos:

Clama el Invierno con sus voces frías
a las puertas del mundo en que vegeto
palabras erigidas en vigías.

Haga mi corazón mutis discreto
y vuelva al mar tristezas y porfías
en las catorce redes del soneto.

El último de la citada serie fue el soneto que escribió para 1971. Novo falleció el 13 de enero de 1974.

De las catorce rejas fugitivo
en soneto que el año nos clausura:
frente a uno más, atrevo la ternura
con que distancia y soledad derribo.

Establece en su primer cuarteto y luego añade en uno de sus tercetos:

Año Nuevo le colme de alegría;
desfrunza ceño, muéstrese galante;
únase a general algarabía.

Es bien sabido que la obra poética de Novo con aliento satírico supera en ingenio al resto. Consigna Carlos Monsiváis en su ensayo Salvador Novo: lo marginal en el centro -lectura indispensable para establecer cualquier juicio sobre el autor-, lo ingenioso del soneto conocido como La Diegada, con el que insultó a Diego Rivera luego de que éste, "en uno de los murales de la Secretaría de Educación Pública" hacía un "retrato despiadado de Novo".
Y a propósito de Monsiváis, durante muchos años, desde las páginas del suplemento cultural de la revista Siempre!, hasta el diario La Jornada y la revista Proceso, mantuvo sus observaciones irreverentes de la realidad mexicana bajo el título de ¡Por mi madre, bohemios!, que se inspiraba en una frase incluída en El brindis del bohemio, del potosino Guillermo Aguirre y Fierro, poema de connotaciones edípicas en el que un grupo de amigos celebra la llegada del año nuevo:

Una voz varonil dijo de pronto:
-las doce, compañeros;
digamos el "requiescat" por el año
que ha pasado a formar entre los muertos.
¡Brindemos por el año que comienza!
porque nos traiga ensueños;
porque no sea su equipaje un cúmulo
de amargos desconsuelos...

1 comentario:

  1. aprovechando el año nuevo, para desearte, ya lo sabes; de lo mejor, lo mejor, que el tiempo sea tu amigo,para que sigas creando belleza y seguir disfrutandote en tu hacer artístico...
    con la esperanza de algún dia coincidir, en cualquier lugar, por mientras te mando un festivo abrazo....CLARA MARTHA.

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